La termoterapia consiste en el uso de calor sobre el organismo mediante cuerpos materiales a temperatura elevada con fines terapéuticos de temperatura elevada. El calor es el agente terapéutico al propagarse desde el agente térmico hasta el organismo, creando un aumento de temperatura, que proporciona efectos terapéuticos.
El hombre es capaz de mantener su temperatura constante. Esto sucede gracias a la termorregulación, sin la cual sería imposible realizar los procesos vitales. Si se produce una variación de la temperatura se pone en marcha la termorregulación, la cual hace que el organismo reaccione de diferentes maneras: si ha habido un aumento de temperatura se produce una vasodilatación periférica, sudoración, hiperventilación, irradiación térmica y piloerección. Si hay un descenso el cuerpo realiza una vasoconstricción periférica, un estimulo circulatorio profundo, activando los órganos internos y realizando contracciones musculares.
La temperatura mínima para que un agente térmico se considere caliente son los 34 y 36º C. El límite superior depende de la sensibilidad cutánea de cada persona, no debiendo alcanzar los 58º C.
La propagación del calor se debe a:
La termoterapia obtiene resultados beneficiosos en caso de enfermedades del:
No realizar termoterapia en caso de:
Siempre se deben realizar las aplicaciones de termoterapia bajo supervisión medica.